Un spec (o dos)

Interesante el artículo de Amanda la aspirante a guionista sobre los guiones especulativos.

¿Qué es eso, te preguntas? Pues lee el artículo o la traducción que proporciona el compañero Pianista (no menos interesantes son algunos de los comentarios que le siguen).

Escribir specs es un buen ejercicio sin duda (preparaos quienes seguís los ejercicios del foro, porque cualquier día os encargo uno de estos ;-), aunque probablemente bastante inútil en el mercado hispano hablante (o al menos en España, ¿alguien tiene más pistas desde el otro lado del charco?).

Personalmente, prefiero escribir cosas que se vayan a producir (aunque no me saque un duro y siga siendo un ejercicio, al menos están en la calle), pero no descarto probar a hacer uno de estos por probar.

Lo que no sucede y sucede

Mañana en la Batalla Piensa en Mí«Cuando se habla de la vida de un hombre o de una mujer, cuando se hace recapitulación o resumen, cuando se relata su historia o su biografía, sea en un diccionario o en una enciclopedia o en una crónica o charlando entre amigos, se suele relatar lo que esa persona llevó a cabo y lo que le pasó efectivamente. Todos tenemos en el fondo la misma tendencia, es decir, a irnos viendo en las diferentes etapas de nuestra vida como el resultado y el compendio de lo que nos ha ocurrido y de lo que hemos logrado y de lo que hemos realizado, como si fuera tan sólo eso lo que conforma nuestra existencia. Y olvidamos casi siempre que las vidas de las personas no son sólo eso: cada trayectoria se compone también de nuestras pérdidas y nuestros desperdicios, de nuestras omisiones y nuestros deseo incumplidos, de lo que una vez dejamos de lado o no elegimos o no alcanzamos, de las numerosas posibilidades que en su mayoría no llegaron a realizarse -todas menos una, a la postre-, de nuestras vacilaciones y nuestras ensoñaciones, de los proyectos frutradosy los anhelos falsos o tibios, de los miedos que nos paralizaron, de lo que abandonamos o nos abandonó a nosotros. Las personas tal vez consistimos, en suma, tanto en lo que somos como en lo que no hemos sido, tanto en lo comprobable y cuantificable y recordable como en lo más incierto, indeciso y difuminado, quizá estemos hechos en igual medida de lo que fue y de lo que pudo ser.

Y me atrevo a pensar que es precisamente la ficción la que nos cuenta eso, o mejor dicho, la que nos sirve de recordatorio de esa dimensión que solemos dejar de lado a la hora de relatarnos y explicarnos a nosotros mismo y nuestra vida.»

Javier Marías, en el epílogo a «Mañana en la Batalla Piensa en Mí» (1994)

El uso de la violencia

Se dice que, en la vida, el uso de la violencia rara vez está justificado. No así en la ficción.

No sé dónde encontré esta cita pero me parece digna de reflexión:

«Supongo que las razones para utilizar tanta violencia en la ficción moderna variarán de un autor a otro, pero en mis historias he descubierto que la violencia tiene la rara capacidad de devolver a mis personajes a la realidad y prepararlos para afrontar su momento de gracia. Son tan cabezotas que prácticamente no hay otra forma de lograrlo. Esa idea (que la realidad es algo a lo que debemos ser devueltos, pagando un alto precio) es pocas veces comprendida por el lector casual, pero está muy arraigada en la visión cristiana del mundo.»

(Flannery O’Connor, Mystery & Manners)

Sesión 14: Secundarios

Ya está disponible la sesión número 14 del podcast Taller Literario. Siguiendo con el bloque dedicado a personajes, nos ocupamos esta vez de los secundarios. Analizamos sus funciones y sus tipos más comunes.

No olvides colaborar con el Taller por cualquiera de estos métodos.

Dos victorias

Script Frenzy winner!Cuando empezó el año prometí que escribiría tres noches por semana hasta junio. La verdad es que no tengo ni idea de si lo estoy cumpliendo o no porque miro más lo que escribo que cuánto tiempo le dedico (y estoy escribiendo más de día que de noche) pero el caso es que los progresos se notan. Por ejemplo, aún no ha acabado abril y ya he completado el reto Script Frenzy de escribir un guión de 100 palabras páginas en 30 días. El resultado ha sido una obra de teatro titulada provisionalmente «¡Pisa el tigre!», en tono de comedia surrealista con pinceladas de erotismo y ciencia ficción (¡toma ya!), que por supuesto necesitará profundas revisiones antes de llegar a ninguna parte (si es que llega). Pero el trabajo es trabajo y esas cien páginas no se las salta un productor con pértiga.

Por otro lado, Mrs. Carrington ha recibido el Premio Web Ideal.es a Mejor Espacio Personal en Internet, en lo que estoy seguro no es más que el arranque de una larga carrera de éxitos para el trabajo de Fidel Martínez y todo su equipo. ¡Enhorabuena, compañeros!

Fidel Martínez y Margot como Mrs. Carrington. Imagen: Antonio Casas
Fidel Martínez y Margot como Mrs. Carrington. Imagen: Antonio Casas

Marsé contra la ‘prosa sonajero’

Juan Marsé, por Caterina Barjau
Juan Marsé, por Caterina Barjau

«Ahora parece que suena menos la prosa sonajero en la literatura española. Me gustan las novelas en las que no noto que estoy leyendo porque me absorben. No me interesan las florituras ni eso que antes se llamaba prosa galana».

Otras citas del nuevo Premio Cervantes, en El País

Describir positivamente

«El sospechoso no era alto, no llevaba barba ni gafas, y sus ropas no eran vulgares.»

La frase es un ejemplo de lo que yo llamo «describir en negativo», y esta entrada os exhorta a que no lo hagáis.

Analicemos el ejemplo, quedándonos con el comienzo: «El sospechoso no era alto». ¿Qué hemos descrito? Al sospechoso. Ésa podría parecer la palabra más importante de la frase, ya que es el sujeto al que van referidos todos los calificativos posteriores. Podría no ser así si ya se le ha mencionado antes («el» sospechoso en lugar de «un sospechoso») y por tanto ya sabemos de quién se está hablando. Pero supongamos que el relato comienza así, y consideremos por tanto «sospechoso» como la palabra con más contenido léxico (con más significado) de la frase.

A continuación, la segunda palabra con más contenido es «alto». ¿Qué quiere decir el autor? ¿El sospechoso era bajito? ¿El sospechoso era de estatura media? ¿Otra cosa? Como lector, no conozco la respuesta.

Pero además, la imagen que evoca el texto es la opuesta: yo leo «alto» y pienso «alto». Sólo después, cuando tengo que añadir la negación, intento corregir la imagen que espontáneamente ya se estaba formando en mi cabeza. Así, tengo la impresión de que el sospechoso era alto pero no mucho, o es alto según con quien lo compares, o el narrador es más alto.

Lo mismo ocurre con el resto: menciona barba, gafas, y ropas vulgares, y eso es lo primero que imagino, para luego tener que quitarlo. En lugar de utilizar los sentidos, el narrador está utilizando el intelecto. Necesito racionalizar lo que estoy leyendo para visualizarlo.

¿No habría sido mucho más claro decir «El sospechoso media 1’70, iba afeitado y vestía ropas de marca.»? ¿Para qué mencionar cosas que no están ahí? Esta segunda descripción es mucho más visual e inmediata. ¿No os parece?

PD: Como autores, la descripción en negativo nos puede atacar también de formas más sutiles. A veces queremos ser tan precisos en los detalles de nuestra imagen que la empañamos de palabras: «El día amaneció soleado y, aunque la temperatura era agradable, se levantaba a veces una brisa fresca del invierno que aún no había acabado de marcharse». ¿En qué quedamos? ¿La temperatura era agradable o hacía fresco? Si nos paramos a pensarlo, la frase es perfectamente lógica, pero no queremos que nuestro lector se pare a pensar (¡al menos no sobre cosas tan triviales como la temperatura!), sino que sienta con nosotros y avance junto a nuestros personajes en sus historias. ¿Realmente necesitamos meter estas dos sensaciones opuestas, sol y frescor, en la misma frase? Lo hagamos como lo hagamos habrá que mostrar un contraste así que, si es realmente imprescindible, intentemos hacerlo breve y claramente para que las ideas se contrapongan lo antes posible: «A plena luz del sol seguía haciendo fresco». Y si no es imprescindible, mucho mejor ir al grano: «El día amaneció soleado y María salió a…» que es al fin y al cabo lo que nos interesa, lo que hizo María. Si después corre una brisa fresca y María tiene que volver a casa a por una chaqueta, ya me lo contarás cuando la descripción afecte a sus acciones. Mientras tanto, más nos vale asegurarnos de que nuestra maravillosamente matizada descripción no esté entorpeciendo la lectura.