Lo primero que deberían enseñar las escuelas de cine es humildad. O como decía la bruja Avería, desenseñar a desaprender. Quitarnos esquemas preconcebidos a abrirnos de orejas. Empezar de cero.
De eso habla Vigalondo en su último post, que invita a la reflexión. Por ejemplo, la de David Muñoz… o la de cada cual.
Y no sólo en las escuelas de cine, una buena enseñanza debería empezar por quitarnos los prejuicios.