En boca del personaje

Desde Gran Canaria, David nos envía una consulta, que en realidad son dos preguntas. Iré por partes y responderé hoy a la primera.

A la hora de escribir diálogos no logro que estos sean naturales en algunos casos. ¿Existe algún truco o método para meterte en el personaje?

Para empezar, te refiero a la sesión 9 del podcast, dedicada a los diálogos. Es probable que te conteste aquí cosas que ya mencionara allá. Al final de esta página que te he enlazado tienes unos cuantos consejos para hacer naturales tus diálogos.

Pero yendo concretamente a tu pregunta (que, en realidad, es muy genérica), te daría estos dos consejos fundamentales:

  • En cuanto al estilo, recuerda la máxima: escribe lo que conoces. No fuerces estilos de habla que te son ajenos. No intentes escribir en la voz de un detective criado en los suburbios de Buenos Aires solo porque se te ha ocurrido, si esa jerga y ese deje no te son familiares. Si utilizas variedades del idioma, busca en la cantera de las que te son conocidas.
  • En cuanto al contenido: escribe con intención. ¿Por qué abre la boca el personaje? ¿Qué quiere conseguir? ¿Qué quiere su interlocutor? No puede ser la misma cosa, de lo contrario hay poco de qué hablar. Usa el diálogo para generar tensión por oposición y, al resolverse el conflicto, avanzar la historia.

¡Espero que estas pequeñas pistas te sean útiles!

Cómo rodar un cortometraje

Me llega una consulta que es a la vez una petición:

Estimado Sr. Alex Hernandez:

Saludos y buenos días. Se que usted no me conoce aún, pero he visto uno de sus cortometraje y me fascinó. Actualmente tengo un proyecto en la cabeza y me gustaría saber si me podría usted ayudar a realizar un cortometraje. Yo simplemente soy un escritor y poeta. Gracias anticipadas por su atención a este asunto. A veces hay que cruzar el océano para realizar lo imposible o lo que la gente de tu país no ve.

Estimado amigo,

Me alegra que le gustara mi trabajo. Ya no me dedico a hacer cortometrajes, hace ya varios años del último.
Dice que tiene un proyecto en la cabeza… Me temo que los profesionales del cortometraje no andan faltos de ideas. Pueden faltar presupuesto, medios técnicos o humanos, tiempo o muchas otras cosas, pero las ideas son gratis y todos las tenemos a docenas. Y, lo más importante para el caso que nos ocupa: cada cual está enamorado de las suyas.
Para realizar un cortometraje se necesita mucho más que un proyecto en la cabeza. Se necesita un guion escrito, rescrito y pulido al máximo, porque ese máximo es lo mínimo que se nos va a exigir si queremos que otros se enamoren también de nuestro proyecto. Sin guion todo son palabras, ideas, vaguedades que podrían concretarse o no… Un buen guion permitirá a otros formarse una imagen mental que, con suerte, les motive a implicarse. Con mucha suerte. También los profesionales tienen dificultades para ver sus proyectos realizados, y ver en pantalla uno de cada diez guiones que has escrito ya es un logro.
La alternativa es hacer lo que hice yo: liarse la manta a la cabeza, coger una cámara, tocar botoncitos a ver qué pasa, leer sobre el tema, animar a los amigos y rodarse uno mismo su corto. No quedará perfecto, pero si queda decente podría ser una carta de presentación para invitar a colaboradores potenciales al próximo proyecto.
¡Ánimo y suerte!

Enlace corregido

Un oyente, Manu, me avisa de que la sesión 26 dedicada a sintaxis enlazaba por error al audio de la 25.

El error ya está subsanado. Perdón por las molestias, ¡y gracias por el aviso, Manu!

Derechos del traductor

Hoy nos llega una consulta que no está directamente relacionada con la creación literaria o la narrativa, pero comparto aquí la respuesta para quien le pueda interesar.

José Manuel escribe:

Un conocido inglés ha publicado un libro, […] parece haber interés en publicarlo en español y la traducción la tengo a medias. El problema ha venido cuando he dicho que como traductor no asalariado el copyright de la traducción española lo tendría yo, que creo es lo correcto y legal. Por favor, ¿podrías decirme si estoy en lo cierto? El autor dice que para qué quiero el copyright y que lo único que haría sería complicar las cosas y probablemente reducir los «beneficios», pero yo creo que es mi derecho y lo que evita que puedan hacer lo que les dé la gana con mi trabajo. No estoy interesado tanto en los beneficios (que serían más bien simbólicos y que dudo mucho que llegaran a cubrir una parte del esfuerzo y tiempo dedicados) como en la experiencia y el hacer las cosas bien.

Cuando dices «no asalariado» espero que no quieras decir que no te pagan la traducción, porque entonces hay poco que negociar. Imagino que quieres decir freelance en lugar de en nómina.

El coypright, por definición, es tuyo, pero se puede ceder. Es lo que hacemos los traductores en nómina. Como sabrás, yo trabajo el 99% del tiempo en plantilla y en audiovisual, así que tengo poca experiencia directa con el mercado editorial. Sin embargo, la información que me llega de otros compañeros de profesión es que lo que te piden es lo más habitual: te encargan una traducción, te la pagan, y fin del trato. Como quien hace una mesa, la vende, y luego ya no cobra si la mesa la usan cuatro personas o diez, o si alguien la desmonta y la hace plegable, o la corta y se hace una silla. Al carpintero original ya no le concierne. Lo mismo se aplica a un dibujante en Pixar o a un iluminador en Hollywood.
¿Es justo, no es justo? Es discutible. Lo justo será lo que firmes. Hay quien negocia un tanto por ciento de ingresos por ventas, sobre todo si la editorial no puede pagar por adelantado un precio decente por la traducción.
Cuando yo traduzco un videojuego, ya sea de una gran compañía o de un pequeño equipo independiente, me pagan lo mío y adiós muy buenas. (Alguno he hecho por amor al arte, pero eso ya quedó atrás). Si lo he traducido muy bien, de manera creativa, y tiene más gracia o más suspense o más interés que el original, nadie me lo va a premiar. Si el juego triunfa por sorpresa y vende millones en lugar de miles, enhorabuena, a mí plim. Y lo mismo si lo vuelven a reeditar cada cinco o diez años actualizado para las nuevas consolas. Es lo que hay. (Y por regla de tres, si una traducción empobrece el original y daña su salida en el mercado de destino, el traductor se lava las manos.)
Por lo que cuentas, tu trabajo parece un proyecto pequeño que haces más por amor al arte (y por hacer curriculum) que por el dinero. El curriculum lo llevarás en los créditos del libro: el contrato debe especificar al menos eso. Si es curriculum lo que quieres, pide que pongan el nombre del traductor en la portada: no es habitual pero se ve a veces. Habrá quien opine que eso te da algo más de caché.
El problema de pedir un porcentaje de los beneficios es que complica los pagos, requiere más contabilidad, y nadie te garantiza que te vayan a pagar lo que te corresponde, porque las cifras de edición, distribución y ventas suelen ser bastante oscuras. Lo que tú pides es control, es normal que sean reacios a darlo. Si la traducción no hubiera empezado, podrías decir «Que te la haga otro» (y habrá miles dispuestos), pero eso sería tiempo perdido para ti, y con eso cuentan.
Creo que también es posible ceder los derechos de la traducción durante un tiempo determinado. Así, si la quieren reeditar pasado el plazo, tendrían que volver a pagar: o a ti, o a otro traductor que haga una nueva. De nuevo, la editorial intentará evitarlo.
Como ves hay varios enfoques posibles: ¿Que me paguen bien y a volar? ¿Lo hago casi gratis pero me cubro las espaldas con un porcentaje por si suena la flauta y despega? ¿Es amor al arte al fin y al cabo? Y sobre todo, una vez haya decidido lo que quiero, ¿conseguiré negociarlo?
Estas son mis impresiones, que espero te hayan ayudado más que confundirte, pero seguro que hay mucha gente en la red con más experiencia que yo al respecto. Busca otras fuentes. ¡Y mucha suerte!

Un minino de ventas

No es por hacer leña del árbol caído, pero me he reído tanto que lo tengo que compartir con vosotros. El otro día hablaba de las impresentables «nuevas editoriales» que quieren colgar vuestros libros en plataformas digitales y llevarse una comisión, por si suena la flauta de que sois el próximo boom pseudoautoeditado. Pero ¿qué editor edita sin saber poner ni las tildes?

Hoy me he encontrado otro ejemplo más divertido todavía: Ediciones PuraTinta.

Tan descuidados son en su edición que ni siquiera han quitado el nombre de la otra nueva editorial a la que han copiado los contenidos: Ediciones SeiMas (deben de ser primas hermanas… o los de PuraTinta tienen mucho morro). Algunos de los errores de la web de PuraTinta ya vienen de SeiMas, por ejemplo mi favorito, el minino de ventas. ¡Miau!

Esta metedura de pata tiene gracia, pero otras claman al cielo: «Ediciones PuraTINTA, tiene como objetivo sacar a la luz artistas del mundo literario el cual no han tenido la oportunidad de enseñar su soltura con la pluma.» La frase es pedante y parece anunciar drag-queens en vez de editores, pero aparte de eso… ¡Concordancia, por favor! Y esa coma entre el sujeto y el verbo… Escalofríos me dan. Si queréis hacemos un concurso a ver quién encuentra más errores en una sola frase. ¡Tiempo!

Resumiendo: está bien que mováis vuestros textos, pero tened mucho cuidado en manos de quién los dejáis…

IV Premio Internacional de Microrrelatos “Museo de la Palabra”

Vuelve el certamen de narrativa mejor pagado del mundo en euros por palabra, con un premio de 20 000 $ para microrrelatos de hasta 100 palabras.

Aquí tenéis las bases.

Además, si al rellenar el formulario de participación sois tan amables de introducir el código 5460 en el campo correspondiente, este taller y vuestro humilde servidor también podrían recibir un premio.

¡Buena suerte a todos!

Las nuevas editoriales

Abre una nueva editorial y lo primero que veo en su página web son faltas de ortografía.

No es un caso aislado. Lee uno la reseña de cualquier libro autopublicado en Amazon y, las más de las veces, se encuentra que estos autores nunca han aprendido a colocar una coma en su sitio.

Cuando Alma Jenssen llega a La Bella, la plantación de tabaco más importante de la República Dominicana, propiedad de Cristóbal Ríos, el esposo de Delia, conoce a Hans McBride(,) el capataz de la finca.

Perderme en ti, María José Tirado (actual puesto 2 de ventas electrónicas en Amazon.es)

El famoso psiquiatra Salomón Lewin ha dejado su labor humanitaria en la India, para ocupar el puesto de psiquiatra jefe del Centro para Enfermedades Psicológicas de la Ciudad de Londres.

El Círculo, Mario Escobar (actual puesto 11 de ventas electrónicas en Amazon.es)

Y no sabe uno qué pensar. Hay que alegrarse de que existan nuevos canales y de que surjan iniciativas que apoyen a nuevos autores, pero cuando ni siquiera se cuidan los textos promocionales (ese puñado escaso de párrafos que son lo primero que la gente va a leer), ¿qué se puede esperar del contenido? ¿Seguimos dependiendo de las viejas estructuras (agentes, editores) para garantizar unos filtros mínimos de calidad y atención al detalle?

Me estaré quedando anticuado, pero estas cosas me parten el corazón un poco…