Laberintos

El poeta Jacques Roubaud afirma que un poeta es una rata que construye su propio laberinto para luego intentar hallar la salida. Mucho me temo que a menudo los poetas no construyen laberinto alguno. Construyen pasillos con las entradas y salidas bien señaladas, cruzan sus puertas lo más deprisa posible y suponen que así han conseguido algo. Mi consejo es: «Piérdete». Construye un laberinto auténtico, un poema cuyo camino no esté claro. Tienes que estar dispuesto a vagar él, aun a riesgo de encontrarte al Minotauro. Así al menos, si fracasas, el estudioso que encuentre tus huesos se podrá preguntar «¿Murió de inanición o fue devorado?».

D.A. Powell, (Mis)Adventures in Poetry”, The Writer’s Notebook: Craft Essays

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Carlos

Maravilloso :)

Estoy muy de acuerdo con esta filosofía, de hecho siempre me gusta empezar las historias y dejar que me lleven. Ya habrá tiempo de buscar la salida al laberinto después.

Sergio

Cómo me gustaría poner esto en práctica. Quién supiera perderse. Quién no fuese presa de tal rigidez mental que le mantiene a uno en un largo corredor, recto hasta el infinito.
Detrás de cada una de esas esquinas del laberinto que uno se crea, adivino yo que debe estar la creatividad. Si solo encontrase alguna esquina tras la que mirar…