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22 Preguntas

Vuestras preguntas siguen llegando al consultorio, pero ¿quién mejor que el tú mismo para decidir cómo escribir tus ideas?
Gran parte de la labor del escritor consiste en hacerse las preguntas correctas: ¿quién es el protagonista de mi historia? ¿Cuál es el conflicto? ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿Cómo puedo lograr que el lector se identifique con él?
Las respuestas están dentro de tu historia. Vamos a ver cómo sacarlas.

      Sesión 22

Contenidos:

  • Elegir el tipo de narrador
  • Dosificar la información
  • Transmitir emociones
    – “No le digas al lector lo que tiene que sentir”
  • Lograr el ritmo deseado
  • Hallar la técnica del cuentista contemporáneo
  • Encontrar nuestras propias respuestas

Referencias:

Decálogo del perfect cuentista, de Horacio Quiroga:

  1. Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.
  2. Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
  3. Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
  4. Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
  5. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
  6. Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “Desde el río soplaba el viento frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
  7. No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
  8. Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
  9. No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
  10. No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

+ Otros decálogos

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