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Carmen

Un día Carmen me pidió la batidora,
yo le di un trabalenguas para hacer la mayonesa.

Cuando le hizo falta un pellizco de sal,
le conté las historias que alegraron su comida.

Otro día quiso tomar un té con pastitas
y endulzamos la tarde hablando del pasado.

Luego a Carmen le hizo falta una bombilla;
yo le ofrecí secretos que encendieron sus mejillas.

Y la vez que Carmen quiso cogerme una bufanda,
le di palabras cariñosas para que se abrigara.

Pero cuando Carmen pidió que le diera mi amor,
las palabras se me derramaron por la habitación.