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(Español) Abstractamente

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{ 3 comments }

  1. Katherine | Monday, April 25, 2016, at 0:19 pm | Permalink

    Muchas gracias Alex, me alegró muchísimo ver esto!! :)
    El tema me interesó mucho dado que leyendo a Salinger, vi como los usa sin muchos reparos. Y continuando con las preguntas curiosas… ¿Qué piensas de usar dos narradores en una novela?¿Muy arriesgado ó inadecuado?

  2. Álex Hernández | Tuesday, April 26, 2016, at 0:56 pm | Permalink

    Pues no he leído a Salinger, así que no puedo opinar. Ah, y habría que ver cuánto ha cambiado el texto en la traducción…

    También hay que decir que nada está prohibido en literatura, solo hay que saber qué efectos produce su uso… y no caer en el abuso ;-)

    Ya hemos hablado varias veces de historias con múltiples narradores.
    Te remito a consultas anteriores:
    http://alexhernandez.es/2011/12/05/multiples-narradores/
    http://alexhernandez.es/2010/08/29/multiples-puntos-de-vista/
    http://alexhernandez.es/2010/08/28/narradores-insoportables/

    Y por supuesto siempre puedes volver a la sesión dedicada a narradores:
    alexhernandez.es/taller-literario/sesion-05-narrador/

  3. Francisco Bravo | Monday, June 27, 2016, at 0:48 am | Permalink

    Hola Alex! ^^

    Creo que muchos hemos pasado, al menos brevemente, por el pánico que supone el descubrir que dichos adverbios pueden menoscabar nuestros textos, sobre todo después de leer exacerbadas opiniones en su contra (como la de Stephen King). En mi parecer, estos adverbios han de ser usados como cualquier otra palabra, pero atendiendo a un cuidado ligeramente especial dadas dos cuestiones:

    1) Evitar esa extraña inconcreción que puede generarse, empleándolos en el momento y de la forma adecuados. Aun así diré el lenguaje siempre tendrá un margen inacotable de concreción así como de interpretación, por lo que creo que no es tan importante si en ocasiones desconocemos el grado de intensidad de un color o la duración de un lapso de tiempo que no quede bien definido por ese adverbio, pues el lector ya lo reinterpretará -a veces incluso por muy claro y conciso que seas- como se le cruce por el magín según su dicten sus esquemas cognitivos.

    2) Que la repetición muy cercana resulta cacofónica.

    Fuera de eso no hay que llevarse las manos a la cabeza. Tan solo hay que leer a los grandes autores para comprobar que los usan sin óbice ni vergüenza. Precisamente y al hilo de lo mencinado sobre ese autor (al que tampoco he leído), llegué a contarle entre tres y cinco por página (contando que una página tiene unas 350 palabras aprox), y a veces más, a Ernesto Sabato, por acercar un ejemplo de gran escritor.

    Yo, particularmente, hago un constante uso de tales adverbios, y en muchos casos, aunque no aporten nada de valor como el que he puesto al inicio de este párrafo, los incluyo por su sonoridad, ya que para mí cada palabra siempre está por un motivo y atiende a una cierta cadencia sonora y rítmica a demás de su significado. No obstante, siempre hago una revisión de “mentes” en cada texto y cuando veo varios muy cercanos, busco la forma de sustituir algunos para evitar ese maltrato autidivo cacofónico.

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