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El espacio físico, el universo, la ciudad

Seguimos respondiendo a las consultas atrasadas. La de hoy (ejem: la de hace un año, debería decir) viene desde Ecuador pasando por Suiza, de la mano de Eduardo:

Creo que no se ha escrito nada sobre mi ciudad natal (Santo Domingo, Ecuador). Quiero incluirla en mis historias de ficción, y no sé si tienes algún consejo en cuanto a enfocar una ciudad o pueblo en concreto.

Ambientar nuestras obras en lugares que conocemos puede aportarnos numerosas ventajas:

  • Ahorra tiempo, ya que apenas necesitaremos documentarnos (al menos sobre ese aspecto del relato). Y recordad lo que proponen muchos autores: escribe sobre lo que conoces.
  • Proporciona verdad al relato, si me permitís la expresión, y con esto no me refiero tanto a la documentación mencionada arriba (p. ej. que los nombres de calles sean correctos) sino a la sensación de presencia que podéis transmitir al transcribir vuestras propias experiencias. Dicho de otra manera: si puedes transmitir las sensaciones que te provoca el lugar, estarás haciendo buen uso de ese truco sobre el que nunca dejaré de insistir: deja que tu lector experimente tu mundo a través de los cinco sentidos.
  • Casi toda la literatura nos sirve al mismo tiempo para evadirnos y para conocer mejor el mundo en el que vivimos… y a nosotros mismos. Un punto geográfico del globo puede cumplir ambas funciones: nos ayuda a viajar con la imaginación y, al mismo tiempo, nos enseña cómo es la vida en otros lugares.
  • Ya lo he dicho varias veces: del mismo modo que la idea se alcanza a través del ejemplo (o la abstracción se comprende a través del caso concreto), lo universal se alcanza a través de lo local. Darle a tu relato un lugar en el mundo no reduce su ámbito de interés sino que lo amplía. No sé vosotros, pero yo todos los premios Nobel que he leído están claramente ambientados en los lugares donde el autor ha vivido: Halldór Laxness, Camilo José Cela, John M. Coetzee… Incluso los más imaginativos o «mágicos» como José Saramago o Gabriel García Márquez muestran raíces fuertes.

Santo Domingo de los Colorados from Cerro Bombolì (Wikipedia)
Santo Domingo de los Colorados, vista desde el cerro Bombolì (Wikipedia)

Aunque haya separado estas ideas en diversos puntos, en realidad se tocan en las puntas, ¿verdad?

Pero no he respondido a la pregunta. He recitado las ventajas de escribir acerca de tu lugar de origen, pero no cómo hacerlo. Y no lo he hecho porque las respuestas a esta pregunta pueden ser tan variadas como las propias historias, como las ciudades mismas. Cómo enfocar la ciudad dependerá de cómo sea la ciudad y de lo que quieras contar de ella, pero también de cuál es la historia que en ella transcurre, de cómo afecta el escenario a la acción y a los personajes.

Del mismo modo que no hay un narrador correcto para todas las historias, tampoco hay una única forma de utilizar el escenario. ¿Quieres escribir un paseo documental por tus recuerdos? ¿O un drama que, aunque ficticio, refleje los problemas sociales de tu entorno? ¡Utiliza los elementos que necesites en función del efecto que quieras conseguir, y recuerda que un mismo lugar puede servir de escenario a muchas historias distintas!

Y vosotros, ¿disfrutáis leyendo historias ambientadas en sitios remotos? ¿O mejor si son ciudades que conocéis? ¿O quizá preferís mundos imaginarios? ¿Y al escribir, tenéis las mismas preferencias? ¡Contadnos en los comentarios!

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