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Descanse en paz

Hoy ha fallecido mi AlphaSmart en acto de servicio. Parte de la pantalla ha dejado de funcionar. Todavía se puede usar, y de hecho he podido transferir al ordenador el trabajo del día, pero ya no es cómodo ni práctico usarlo. ¡Se aceptan donaciones!

El AlphaSmart, cacharrito del que os prometí hablar, es en pocas palabras una máquina de escribir portátil. Sus grandes ventajas son una pantalla visible a plena luz del día, una duración de las baterías de cientos de horas y un peso de apenas medio kilo, tres aspectos con los que ningún portátil puede competir. Puede almacenar hasta unas veinte o treinta mil palabras y transferir lo escrito a cualquier procesador de textos mediante cables USB. Su principal pega es el teclado americano, que no incluye eñe ni acentos, pero eso sí, es posible teclear como si el teclado fuera español y, aunque en tu pantalla veas caracteres extraños («As´i es Espa;a»), al transferirlo a tu ordenador español se leerá correctamente («Así es España»). Si os interesa, el nuevo modelo Neo 2 se puede comprar en la web oficial, pero yo recomendaría un modelo antiguo como el 3000 que se pueden encontrar baratísimos en eBay (¡el mío creo que costó unos 23 euros!).

Esto me deja a diez mil palabras de acabar el nano. Menos mal que puedo coger otro AlphaSmart prestado para no perder el ritmo, porque un 50% de mi novela la estoy escribiendo en el metro…

Y tú, ¿dónde y cuándo escribes?

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