Skip to content

Lynch (One)

El interés que despertó en mí The Landscape of Alan Moore, de la que os hablaba ayer, me ha animado a lanzarme de cabeza a ver este documental sobre otro de nuestros escasos genios locos, el siempre original David Lynch.

Lynch (One) documenta un par de años de trabajo de Lynch (2005-2006) y asiste a la grabación de algunos videos para sus afiliados de DavidLynch.com, la creación de algunas de sus obras pictóricas y momentos del rodaje de su más reciente largomentraje hasta la fecha, Inland Empire. Por desgracia, la selección de instantes principalmente intranscendentes nos dice muy poco del personaje o de su fuerza creativa.

Olvídate de ser el mejor en nada. Ese es el fruto de la acción, pero tú haces el trabajo (por así decir) por la acción, no por el fruto. Nunca puedes saber cómo lo va a recibir el mundo, pero puedes saber si disfrutas haciéndolo. Entonces las ideas comienzan a fluir y empiezas a entusiasmarte por esta y aquella. Te lo pasas bien trabajando, y de eso se trata. Si no disfrutas la acción, entonces haz otra cosa.

Lynch alaba las virtudes de la meditación, como ya hizo en su libro Atrapa el pez dorado (del que os hablaré otro día), e invita a los artistas a practicarla para, según sus palabras, alcanzar un estado de creatividad pura. También desmiente la idea de que haya que sufrir para crear, y defiende que el artista será más creativo cuanto más feliz. Más allá de estas aseveraciones, el aprendiz de genio (o incluso el fan de Lynch) tiene poco que sacar de este aburrido documental.

{ 2 comentarios }

  1. Lightray | lunes 30 agosto 2010 at 16:44 | Permalink

    Yo también pienso que cuanto más feliz es un artista, mayor es su capacidad creadora. Estoy un poco cansado de ese tópico del escritor atormentado e infeliz que no tiene donde caerse muerto. Algo diferente es un artista con muchísimo talento y que es capaz de crear una gran obra en los momentos más difíciles de su vida. Pero eso no significa que sus creaciones sean mejores por estar pasando una mala racha.
    Yo, por ejemplo, cuando más ganas tengo de escribir es cuando estoy contento y relajado. Si los problemas me agobian, la mente se me nubla y no estoy para nada.

  2. Álex Hernández | martes 31 agosto 2010 at 12:27 | Permalink

    Hay una parte de verdad en el tópico, y es que cuando algo te atormenta, necesitas sacarlo fuera, y escribirlo es una válvula habitual. Seguramente por eso hay tanta basura adolescente ;D

Enviar comentario

Tu email no será visible públicamente. Los campos marcados con * son imprescindibles.