Skip to content

Más claro, el vodka

El estilo no debería interponerse en el lector y lo descrito. Debería ser lo más transparente posible.

Diana Athill

Di todo lo que puedas en el menor número posible de palabras, o puedes estar seguro de que tu lector se las irá saltando. Y dilo en palabras lo más sencillas posible, o puedes estar seguro de que las malinterpretará.

John Ruskin

El secreto de la narrativa popular consiste en no poner jamás en una página dada más de lo que el lector común puede absorber sin forzar su relajadísimo nivel de atención.

Ezra Pound

{ 12 comentarios }

  1. Lightray | viernes 13 agosto 2010 at 18:40 | Permalink

    Me ha llamado la atención la tercera cita. ¿Cómo se supone qué es el lector común? ¿Qué nivel intelectual tiene? ¿Qué educación ha recibido? ¿Cuales son sus preferencias? Es igual el lector común español y alemán, por ejemplo. Y así podríamos seguir…
    Por otro lado, habla de “narrativa popular”, es decir, obras literarias al gusto de la mayoría, destinadas a venderse como churros.
    Yo, por ejemplo, prefiero los libros que me obligan a pensar y a esforzarme, que desafían mi inteligencia, que me desasosiegan, que me hacen plantearme cosas sobre determinadas cuestiones que afectan a mi vida y a la de los demás. Si no buscase en una obra literaria todo esto que expongo, me habría quedado anclado en la literatura de mi adolescencia: Stephen King, Best Sellers de ciencia ficción, fantasía. Y jamás hubiese leído a Flaubert, Chejov, Dostoievski, Borges, Bioy Casares, Cortazar…
    ¿Qué tipo de literatura preferis vosotros?
    Abramos debate…

  2. yosoyjoss | martes 17 agosto 2010 at 00:16 | Permalink

    Me parece bien lo que dicen estas citas si lo que quieres es vender libros, y seguro que todo escritor quiere que sus obras lleguen a muchas personas. Pero no me parece bien que categóricamente tu estilo deba ser transparente o conciso. Si quieres hacer El Código Da Vinci sí. Si quieres escribir una obra que sea personal, pues no le veo el motivo. Bah, creo que lo que estoy diciendo es demasiado obvio…

  3. Jesus | martes 17 agosto 2010 at 11:34 | Permalink

    Sólo estoy de acuerdo con la primera. Las otras dos corren el peligro de tratar al lector como si fuera idiota.
    Estoy de acuerdo con la primera en cuanto a la transparencia, que no tiene nada que ver con su elaboración. Entiendo que si estás leyendo narrativa y cada tres frases te detienes admirado por la forma en que está escrito el libro, algo no ha hecho bien el autor. Ha de crear sensaciones, impresiones, pero salvo en un análisis posterior, esto habría de lograrlo con naturalidad, sin que la forma de conseguirlo nos preocupe en el momento de la lectura; en ese instante sólo importa la historia, vivirla desde dentro. John Gardner habla de no interrumpir el sueño de la ficción. Del mismo modo que te acavo de sacar de mi comentario al escribir acabo con “v”, no has podido evitar pensar lo burro que soy, un estilo no adecuado a la narración te sacará constantemente de la ficción, te distraerá y habrás fracasado en tu intento de narrar tu historia. Creo.

    Un abrazo para todos.

  4. Álex Hernández | martes 17 agosto 2010 at 11:36 | Permalink

    Jesús, cada día te admiro más, me ha encantado lo del “acabo” con v ;DDD

  5. yosoyjoss | martes 17 agosto 2010 at 14:00 | Permalink

    Pues mira, está el ejemplo de “Las virtudes del pájaro solitario”, de Goytisolo, que es de todo menos claro y conciso, y precisamente, a través de esta “inefabilidad narrativa”, es como te atrapa, y a mi por lo menos, me conquistó. A veces es interesante ese esfuerzo del lector por tratar de averiguar qué estás tratando de decir. Pero claro, la verdad que para hacer esto bien y no caer en el bodrio, tienes que ser realmente bueno… o como mínimo, tener buena fama como le pasaba a Cela.

  6. Jesus | martes 17 agosto 2010 at 14:24 | Permalink

    Desde luego Joss, hay excepciones, hay escritores extraordinarios que pueden hacer el triple salto con tirabuzón sin despeinarse. Y, desde luego, no he leído el libro que citas de Goytisolo, es posible que éste encontrara el modo de contar su novela, estilísticamente hablando. Se trata de que no se vean los andamios, aunque estos, claro, estén ahí.

  7. Álex Hernández | martes 17 agosto 2010 at 14:46 | Permalink

    No voy a discutir que existe una gran diferencia entre Dostoievski y Dan Brown (y lo afirmo categóricamente sin haber leído a ninguno de los dos porque soy así de chulo). Y yo personalmente soy más de clásicos que de best-sellers, como norma general (respondiendo a la pregunta de Lightray). Pero cabría preguntarse cuántos autores clásicos cumplen los consejos citados. El estilo de Wilde puede ser elaborado, pero no se interpone entre el lector y lo descrito porque, al contrario, ayuda a reflejar el barroquismo social de la era victoriana. García Marquez (hasta donde yo recuerdo) no utiliza un vocabulario cotidiano, pero sí sencillo: recordad que la gran mayoría de palabras que conocemos, no las utilizamos a diario, y en ellas se encuentra a menudo el término preciso que necesitamos al escribir. Finalmente, incluso con los clásicos mi paciencia tiene un límite y no siempre lee uno con el mismo nivel de atención. ¿Quién no se ha encontrado a veces releyendo la última página porque se ha distraido con sus pensamientos? Luego están los grandes herméticos, claro, Joyce o Pynchon. ¿Pero cuántos Joyce hay? ¿Y cuántos aspirantes a Joyce son un absoluto tostón? (por no decir el propio Joyce, con perdón). Pues eso.

  8. Lightray | martes 17 agosto 2010 at 16:32 | Permalink

    Pues tienes razón Alex, hay clásicos bastante correosos . Incluso algunos de ellos no han aguantado bien el paso del tiempo. Se consideran clásicos porque en su época revolucionaron la literatura, pero sus obras se han quedado desfasadas, no han alcanzado esa universalidad que las hace actuales e imperecederas al paso del tiempo.
    En cuanto a la primera cita, podríamos también preguntarnos: ¿Qué se considera un estilo transparente?
    Para algunos, un estilo transparente puede ser: frases cortas, poca retórica, es decir, un estilo más periodístico. Yo no estoy de acuerdo con quien piense así. Hay escritores, cuya prosa es muy poco retórica, como Javier Marías, y se recrean en una misma idea o concepto hasta aburrir al lector. Alguno de los libros que he leído de Marías (que me perdonen los fans de este escritor), me parecen un auténtico tostonazo. Cuando lo leo siempre pienso que a sus novelas le sobran páginas, pero no una ni dos, sino bastantes más. No soporto las reflexiones de ese narrador en primera persona, dando vueltas y vueltas sobre lo mismo. Me dan ganas de decirle: “Tío, ya he captado el mensaje, hombre. No te repitas tanto”.
    Sin embargo, hay otros autores con una prosa más retórica, que van al grano y no dan tantas rodeos para plasmar un pensamiento en palabras.

  9. Jesus | martes 17 agosto 2010 at 17:34 | Permalink

    Lo de transparente yo lo he entendido como invisible. Leer con naturalidad y facilidad un texto al que no se le nota por ningún lado el trabajo que tiene detrás. Escribir natural y sencillo tiene grandes dificultades y méritos y además se aprecia en especial en las obras de principiantes, las nuestras, a los que a veces nos parece lo sencillo poco literario. No es que no me guste esforzarme cuando leo, pero cuando me pongo en el lado del escritor me esfuerzo al máximo para que mi historia esté contada con naturalidad, con sencillez, con precisión. Mi pacto con el lector, con el valiente que me lee, es que yo pongo el trabajo para que su parte sea lo menos trabajosa posible y, ojalá, un placer. Pero supongo que, al final, todo lo que comento es muy subjetivo; cada uno tenemos nuestros gustos personales. Yo no me opongo a la retórica, dios me libre, pero no me gusta la retórica por la retórica. A veces lees un cuento y al terminarlo se te ha quedado más grabado lo bien que escribe el autor que lo que te ha contado. No es esa mi poética. Si quiero extasiarme con el dominio del lenguaje o el arsenal retórico de un escritor, prefiero la poesía.

  10. Lightray | martes 17 agosto 2010 at 18:52 | Permalink

    Recuerdo un artículo que leí en Internet, donde se cuestionaba qué es más importante, lo que se cuenta o el modo en que se cuenta. Dicho artículo decía que en una época, en algunos talleres de escritura, se daba prioridad a la forma con respecto al contenido. Yo creo que debe haber un equilibrio. En ese equilibrio, precisamente, es donde radica la genialidad de los grandes escritores, aquellos que, con un estilo único y personal, nos cuentan historias increíbles y cargadas de sentido. Historias que nos sobrecogen, que nos hacen pensar y rompen todos nuestros esquemas. Esa es la genialidad de Saramago, Onetti o Bolaño, por ejemplo, tres escritores muy grandes y con estilos totalmente diferentes.

  11. Álex Hernández | miércoles 18 agosto 2010 at 14:44 | Permalink

    A mí me gusta Javier Marías, porque me gusta su forma de pensar, y no me refiero sólo a sus ideas, sino a la forma en que las piensa, en que las formula, la sintaxis, etc. También tiene tostones, sí, pero soy fan declarado de “Mañana en la batalla piensa en mí”, por ejemplo, y eso que no pasa casi nada en toda la novela.

    El error que todos estamos cometiendo es hablar en términos universales. No existe una literatura “correcta”. Esas citas, como todos los consejos que se pueden dar en un taller literario, son ideas sobre las que reflexionar, pero incluso aunque estemos de acuerdo, nunca se pueden aplicar a todo escritor, ni a todo texto.

  12. Jesus (mac66) | miércoles 18 agosto 2010 at 18:32 | Permalink

    Claro, Alex, son ideas personales. ¿Os habéis fijado que casi en todas las antologías de relato de los últimos años se le pide a cada autor que exponga su poética? ¿Al final no serán las poéticas más que justificaciones de la obra hechas a posteriori?
    Y por cierto, ¿por qué no se les pide lo mismo a los novelistas?

Enviar comentario

Tu email no será visible públicamente. Los campos marcados con * son imprescindibles.