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Malos consejos

En los últimos días se ha mencionado en diversos blogs lo problemático que puede resultar recibir malos consejos. Y no me refiero con eso a recibir críticas negativas (una de las ventajas de recibir opiniones es encontrar los puntos flacos para así poder mejorar tu texto). Me refiero más bien a consejos que puedan ser erróneos y sacarte del buen camino.

Eso es exactamente lo que he encontrado últimamento en el blog Advanced Fiction Writing. Su vergonzoso artículo sobre cómo escribir personajes del sexo opuesto encendió mis sospechas. Así que revisé un poco. Una pregunta muy específica sobre puntos de vista recibió por respuesta una disertación sobre los distintos tipos de narrador disponibles (la superficie de nuestra sesión número 5). Otra pregunta sobre si nombrar a los personajes por su nombre o por su apellido recibió el buen consejo de intentar mantener un apelativo constante, para luego poner el mal ejemplo de Voldemort (El Que No Debe Ser Nombrado, Ya Sabes Quién, Señor Oscuro, y un largo etcétera). Y así sigue el blog, entrada tras entrada.

Esto no es escritura “Advanced” de ningún tipo. Más bien parecen consejos sacados del Facebook de un adolescente. ¡Alejaos de los malos consejos! Ese es mi consejo ;-)

{ 6 comentarios }

  1. Lightray | sábado 7 agosto 2010 at 21:28 | Permalink

    En Internet hay páginas que proporcionan una información errónea a los internautas. Y es que cualquiera puede crear una página web sobre cualquier tema (história, literatura, geografía, política…) y colgar una información equivocada, ya sea adrede o por desconocimiento.
    La cuestión de los nombres y apellidos de los personajes, que tratan en ese blog del que Alex habla, me ha hecho recordar algunas novelas en las que no aparece ni un solo nombre propio. Un ejemplo de esto es “El oficinista” de Saccomanno, donde los personajes son: el jefe, el oficinista, la secretaria, el compañero, la mujer del jefe… Y también hay novelas en las que aparece un único nombre propio, como en “Todos los nombres” de Saramago.

  2. Álex Hernández | martes 10 agosto 2010 at 10:03 | Permalink

    Saramago ya está quemando en mi lista de “pendientes”…

    Y sí, en internet hay que comprobarlo todo dos veces. La mayor enciclopedia del mundo es hoy la Wikipedia, pero está hecha por usuarios, y así claro, a veces mete cada gambazo…

  3. Lightray | miércoles 11 agosto 2010 at 23:01 | Permalink

    ¿A qué te refieres cuando dices que está quemado? ¿Quizás a que Saramago lleva mucho tiempo en esa lista, pero aún no te has decidido a leerlo?
    Qué rabia me da cuando un escritor fallece y comienzan a meternos su obra por las narices en todas las librerías. Con Delibes sucedió lo mismo. Sus libros estaban escondidos en las estanterías y al poco de fallecer, ocupaban los mejores puestos y escaparates de los establecimientos. Me parece de catetos! Como si por el mero hecho de fallecer estos escritores, su obra cobrara valía. Saramago y Delibes merecían ser leídos en vida y tambien ahora, después de muertos.

  4. Álex Hernández | miércoles 11 agosto 2010 at 23:24 | Permalink

    No “quemado” sino “quemando”, como una picadura que intentas ignorar pero llega un momento en que ya no puedes evitarlo y tienes que rascarte.

    Los de los muertos es cuestión de mercado. Los clientes son olvidadizos. Yo llevo mucho tiempo detrás de leer a Saramago, pero gracias a su muerte ha salido mucho en prensa, y eso me lo ha recordado a menudo, eclipsando quizá a otros de la lista de espera que no tengo tan presentes. Y como a mí, a todo el mundo. Y con ganas de leer, vamos a la tienda y compramos. O pasamos por ella y nos ayudan con otro recordatorio. Se le puede ver el lado cateto, lo entiendo, pero en el fondo es normal.

  5. Lightray | miércoles 11 agosto 2010 at 23:33 | Permalink

    Es verdad, “quemando”. Debo visitar al oculista!
    También se puede entender como una especie de homenaje a estos grandes autores fallecidos.
    A ver cuando dejan de de recordarme en todas las librerías que entro a Paulo Cohelo! ¿Tendrá este autor la formula matemática para vender libros y ser un eterno escritor de Best Sellers? Podríamos pedírsela… Aunque si el precio a pagar es volverme tan plasta como él, me quedo como estoy.

  6. Álex Hernández | miércoles 11 agosto 2010 at 23:40 | Permalink

    No soporto a los profetas. Me arrastraron con entusiasmo a una conferencia de Jodorowsky, a quien yo no conocía. ¡Menudo fantasma!

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