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En las montañas de la locura

Guillermo del Toro abandonó “El Hobbit” y ya sabemos por qué: el próximo año va a rodar “En las montañas de la locura”, de la mano nada menos que de James Cameron asesorándole sobre el 3D. Gran fan de Lovecraft, del Toro no parecía encontrar financiación para su proyecto soñado porque, según sus propias palabras (aunque cito de memoria), “la insignificancia del ser humano frente a los horrores cósmicos no es tema que venda muchas palomitas”.

O quizá sí.

Una versión temprana (sin fechar) del guión lleva tiempo rondando por internet, y aunque en sitios como ScriptShadow se vieron obligados a retirar tanto la crítica (bastante positiva) como el enlace, el PDF sigue circulando por ahí. Por fin lo he podido leer este fin de semana.

Escrito a cuatro manos con Matthew Robbins (Don’t  Be Afraid of the Dark, Mimic), el texto contiene una película de aventuras al mismo tiempo clásica y moderna: clásica en su amor hacia el misterio de lo desconocido, y moderna por el ritmo inquebrantable que mantiene al lector (futuro espectador) siempre en vilo. El texto destila amor no sólo por Lovecraft sino por Poe y toda la literatura de terror y ciencia-ficción de hace un siglo.

En el lado negativo, el guión carece de personajes reseñables, lo que quizá sea su mayor defecto, como mencionaban en ScriptShadow. Y ciertos intentos de humanizarlos (como la fugaz esposa de Dyers o la preocupación de Gedney por su hermano Pip) se ven venir desde muy lejos y no tienen mayor relevancia en la trama. Seguramente en un afán por recortar páginas (=recortar gastos, =convencer inversores), ciertas informaciones se dan de formas forzadas y los auténticos temas se verbalizan para mejor comprensión del menor común denominador intelectual. La lectura me recordó al visionado de “Hellboy 2”: imaginación riquísima y narrativa un tanto pobre.

Sabemos que la parte visual no va a desmerecer: a pesar de las brevísimas descripciones (toda una lección), contamos con que del Toro y Cameron sacarán mucha riqueza del relato original. Sólo nos queda esperar que las carencias del guión se solucionen en revisiones posteriores. Defectos o no, yo estoy impacientísimo.

Como despedida, una sugerencia para la banda sonora, tanto para Del Toro como para quienes leáis el guión: el susurro antártico de la música de Max Richter.

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