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El Guardián entre el Centeno

el-guardian-entre-el-centenoAprovecho esta novela de J. D. Salinger para intentar recuperar el ritmo de críticas que me había propuesto y que se ha visto obviamente interrumpido. Motivos para la reseña no faltan: el título es un clásico con todas las de la ley. Pero me ahorraré la información enciclopédica, muy bien resumida en los primeros párrafos de su entrada en la Wikipedia, para centrarme en lo que nos interesa: qué podemos aprender de él.

Se podría decir que el libro presenta dos caras: lo que tiene de ficción y de realidad. Como historia, no tiene demasiado que contar: al personaje de Holden Caulfield (narrador en primera persona, y no fiable por cierto) no le pasan grandes cosas durante su periplo neoyorquino, y aunque el conflicto está presente desde la página 1, su evolución es escasa y lenta. La novela gana más por su otra cara, la de retrato de la edad adolescente. Es imposible leer la desconexión que siente Caulfield frente al  mundo y no sentir que uno ha estado también ahí en algún momento.

En el taller siempre hablo de cómo crear y contar una historia que enganche al lector. Salinger no lo ha intentado a través de la trama, sino que ha optado por un acercamiento más psicológico (una novela de personajes), con lo que eso tiene de personal (para aquellos lectores que se identifiquen con el protagonista) y de sociológico (porque refleja a un sector amplio de la población). Y si logra su empeño, es porque cuenta su historia con total sinceridad. El lenguaje suena real, joven y urbano, y los temas de los que habla Caulfield no están censurados (lo que sin duda habría agradado a buena parte de los contemporáneos de Salinger). Por supuesto que el autor tiene una intención y un objetivos, pero no juzga ni manipula los acontecimientos ni a sus personajes para que conduzcan por ese camino. De hecho, ese es el mayor problema que se le puede achacar al volumen: la falta de acontecimientos. ¿Pero acaso no es así la vida real? Esa sensación de verdad es la mayor lección que el texto nos puede proporcionar como escritores, una lección que por lo demás refuerza temas de los que ya hemos hablado: escribe sobre lo que conoces; lo particular se vuelve universal; trata a tus lectores como personas inteligentes; etc.

PD: Para quien tenga curiosidad sobre lo que leo y lo que veo, mantengo una lista actualizada de ocio offline en mi web personal.

{ 1 comentario }

  1. Miguel Moreno Baladrón | miércoles 29 julio 2009 at 23:47 | Permalink

    Buenas Alex,

    esta novela la lei hace un año o así y me encantó. Te doy toda la razón con respecto a la trama, pero viene a ser lo que tu dices. ¿No es así nuestra vida real? Sin muchos sobresaltos pero con encuentros y desencuentros, anécdotas, sensacones que a veces no nos parece que le puedan interesar a nadie ni que sean interesantes, pero si pensamos que la vida misma no es interesante, jo, que depresión.. jaja
    Por eso me gustó esta novela, porque no pasa nada y pasa de todo. Se podría decir que la historia transcurre en la mente del protagonista.

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